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| Un cementerio en Nicaragua. En 2006-2007, por lo menos 12 de mujeres murieron de graves problemas médicos agravados por el embarazo. El acceso a los servicios de aborto seguro, que hubieran sido legales para estas mujeres antes de la prohibición de 2006, probablemente les hubiera salvado la vida. |
| (c) Sara Gomez, Ipas |
La Constitución de Nicaragua declara que los derechos humanos son “inalienables, universales, indivisibles e interdependientes”, y que el gobierno debe “promover, defender y garantizar” estos derechos a todos sus ciudadanos sin discriminación. No obstante, las mujeres nicaragüenses están muriendo porque las leyes de Nicaragua y las medidas para hacer cumplir esas leyes no honran esos ideales.
En Nicaragua, la prohibición total de los servicios de aborto, promulgada el 17 de Noviembre de 2006, niega a las mujeres embarazadas sus derechos humanos de recibir los servicios de salud que necesitan para evitar graves lesiones y la muerte. Esta prohibición afecta más drásticamente a las mujeres que viven en condiciones rurales pobres, lo cual muestra que la discriminación económica es una realidad cotidiana.
Las consecuencias mortales de esta prohibición son visibles en La muerte materna en Nicaragua: la vida de cada mujer cuenta, una nueva publicación de Ipas en español. En este artículo de 17 páginas, redactado por Karen Padilla, Subdirectora Sénior de la unidad de Programas de Ipas, se analizan las tendencias en las tasas de mortalidad materna de Nicaragua, o las muertes relacionadas con el embarazo. Utilizando las estadísticas del Ministerio Nicaragüense de Salud, el artículo examina la frecuencia, causas, momento y lugar de fallecimiento, así como otros factores, en recientes muertes maternas.
“La muerte materna evidencia claramente la injusticia social de la cual son víctimas las mujeres. Una vez más las mujeres con bajos recursos son las más afectadas, negar esta situación es una afrenta contra la dignidad de la mujer y una muestra clara de la discriminación que se vive,” escribe Padilla.
En 2007, hubo 115 muertes maternas registradas en Nicaragua, casi el mismo número de muertes que fueron registradas en los dos años anteriores. Pero en su análisis de los tipos de muerte materna que sufrieron las mujeres, Padilla encontró que por lo menos 12 de estas mujeres murieron de graves problemas médicos agravados por el embarazo. El acceso a los servicios de aborto seguro, que hubieran sido legales para estas mujeres antes de la prohibición de 2006, probablemente les hubiera salvado la vida, escribe Padilla.
La razón de mortalidad materna registrada en Nicaragua, o el número de muertes relacionadas con el embarazo comparado con el número de nacimientos vivos, osciló alrededor de 82 muertes por cada 100,000 nacimientos vivos desde el año 2003 hasta el 2007 (más de siete veces la tasa de muertes en Estados Unidos), a pesar de los esfuerzos nacionales e internacionales por disminuir esta tasa. Además, Padilla señala, en estas estadísticas no se incluyen las muertes por suicidio, homicidio u otras causas que podrían ser el resultado directo o indirecto de la vergüenza y el estigma asociados con un embarazo no deseado.
Sin embargo, estas leyes no reflejan completamente las opiniones del pueblo nicaragüense. En una encuesta realizada en abril del año en curso, se encontró que cinco de cada seis nicaragüenses creen que el aborto debería ser legal en situaciones que ponen la vida de las mujeres en peligro. En un reciente estudio también se reveló que mujeres de todas las edades y de todo tipo buscan abortos.
“El mal estado de salud de la mujer, específicamente en el área de salud sexual y reproductiva, demuestra la discriminación y violación sistemática de los derechos básicos de las mujeres, en especial los derechos a la salud y a la vida. El hecho de que la muerte materna, en su gran mayoría evitable, sigue presentando altos índices en nuestro país, es una clara muestra de las condiciones de desventaja que viven las mujeres en general y en particular las que viven en condiciones de pobreza, que son la mayoría de la población femenina en Nicaragua,” escribe Padilla.
“La
responsabilidad de disminuir estos índices de muerte materna es de la sociedad
en su conjunto, pero el rol del Estado es determinante para alcanzar un mejor
nivel de vida para las mujeres y el debido respeto a todos sus derechos
humanos,” concluye Padilla.
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
e-mail: sherkk@ipas.org
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